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Olvídate de las ‘dietas milagro’
Viernes, 16 de Abril de 2010 00:00

dietas-milagro¡Por fin ha llegado la primavera! Después un invierno tan duro, por fin está aquí. Pero…con ella, además de alergias, astenias y distimias más o menos graves, nos llega otro castigo:  las dietas milagrosas. Efectivamente ya ha comenzado el acoso de los medios que nos exige que nos deshagamos de esos kilos de más que hemos cogido durante el invierno, ocultos tras la benevolencia de la ropa de abrigo. Las dietas milagrosas son aquellas que nos prometen y que de hecho pueden hacernos perder muchos kilos en poco tiempo. Existen varios tipos de estas dietas, cada uno con un atractivo “eslogan”:

- Dietas “pierda peso de forma rápida y eficaz”, en ellas se ofrece la posibilidad de perder entre 5 y 7 kg en 15 días. Realmente es muy difícil perder tanto peso en tan poco tiempo, y por ello la manera de lograrlo no es muy saludable. Estas dietas suelen ser muy pobres en todos los grupos de nutrientes básicos, con un aporte calórico mínimo que produce un fuerte desequilibrio en nuestro organismo. Esto nos hace perder gran cantidad de líquido y somete al cuerpo a una situación de estrés metabólico de la que intentará salir a toda costa en cuanto tenga oportunidad, de ahí el otro inconveniente de estas dietas: la rápida recuperación del peso perdido en cuanto la dieta se relaja o abandona, lo cual es muy frecuente porque estas dietas son durísimas. ¿Qué hemos ganado? Un esfuerzo inútil, un trastorno metabólico y puede que algún kilo más que antes de empezar.

- Dietas “Pierda peso sin pasar hambre”, basadas en la restricción casi total de alguno de los grupos principales de nutrientes, normalmente los hidratos de carbono o las grasas, obteniendo dietas muy desequilibradas que pueden alterar de forma más o menos grave determinadas funciones del organismo. Como reza su “eslogan” con estas dietas no se pasa tanta hambre, ya que se puede comer una elevada cantidad de alimento siempre que éste se encuentre el la lista de “permitidos”. Esto añade otro peligro a esta dieta, porque es mucho más llevadera que las otras y suele prolongarse más en el tiempo, y con ello, el prejuicio que pueden ocasionar.

- Dietas “Plan 15 días”. Estas son las dietas propuestas normalmente por los fabricantes de cereales de desayuno. Aseguran que perderemos peso en 15 días si desayunamos y cenamos sus cereales y comiendo “sano” al medio día. Sustituir la cena por una ración cereales de 30g con 125 ml de leche desnatada (tal como aconsejan en la caja), hace muy deficiente el aporte diario de nutrientes incluso para una dieta de adelgazamiento. Es difícil de mantener, suele haber una rápida recuperación del peso perdido una vez que se deja y además es desaconsejable mantenerla durante largas temporadas.

- “Dieta de la alcachofa” o dietas con coadyuvantes. La mayoría de los productos que se ofertan para ayudar a perder peso, en realidad, no aportan prácticamente ningún beneficio y suelen tener un coste elevado. Algunos pueden ayudar a eliminar líquidos, otros, como la fibra, pueden regular el apetito, aunque ningún preparado lleva cantidad suficiente para lograr ese efecto. También tenemos los productos “vientre plano”, que en realidad solo tratan la acumulación de gases en el intestino y no la grasa localizada bajo la piel de la zona abdominal, ya que el adelgazamiento localizado no existe, y mucho menos tratándolo vía oral. En general son ineficaces e incluso en algunos casos dañinos, a pesar de la creencia popular de que si son “naturales” son inocuos. De esto el principal ejemplo lo constituyen las infusiones adelgazantes, todas ellas ricas en laxantes estimulantes, que pueden ser muy perjudiciales en uso crónico.

En resumen, no es aconsejable dejarse llevar por la publicidad y someterse a estos sacrificios sin pararse a pensar primero si realmente nos hace falta o si merece la pena. Sin embargo sí es bueno controlar la alimentación y corregir posibles desviaciones en que hayamos podido caer durante el invierno, pero siempre teniendo en cuenta que los milagros no existen y que el peso que se pierde rápido, se recupera rápido. Pero también que no todos los sacrificios son necesarios y que algunos pueden incluso hacernos daño. Se debe pedir consejo a un profesional sanitario y con su ayuda, seguir una dieta lo más equilibrada posible y corregir los errores que nos hayan llevado al sobrepeso. Siempre que podamos sin tomar medicamentos u otros coadyuvantes, y siempre abandonando la vida sedentaria, que un paseo al día de 30 minutos puede cambiar nuestro cuerpo y nuestra calidad de vida. Pero lo más importante es que esta corrección sea lo más duradera posible, si no podemos cambiar todos nuestros hábitos erróneos de golpe, debemos hacerlo poco a poco, marcando pequeños objetivos que al final nos lleven a nuestro peso ideal de forma estable.

Leonor Rivera Soria

Doctora en Farmacología y Nutricionista