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| Todo lo que necesitas saber sobre las vacunas |
| Lunes, 18 de Octubre de 2010 00:00 |
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Para comprenderlo conviene saber previamente como funciona nuestro sistema inmunitario: Cuando nos infecta un virus o una bacteria, pueden producirnos ciertas enfermedades, pero desde el primer momento nuestras defensas empiezan a funcionar. Primero, identifican como extraños a ciertos componentes de esos microorganismos invasores a los que llamamos antígenos. Después, se ponen en marcha dos mecanismos diferentes de defensa: - Por una parte, las células blancas de la sangre se activan para defendernos (se llama inmunidad celular). - Por otra, se producen anticuerpos específicos frente al agente invasor (se llama inmunidad humoral). Las vacunas nos introducen esos antígenos para que el sistema inmunitario fabrique anticuerpos sin tener que pasar la enfermedad, o en todo caso, que sea de forma muy atenuada. Algunas vacunas son eficaces a la primera. De otras, hacen falta dosis de recuerdo, para que nuestro organismo fabrique una cantidad de anticuerpos suficientes para protegernos durante largo tiempo. ¿Cómo se hacen las vacunas? La primera vacuna (frente a la Viruela) se obtuvo de una variante benigna de esa enfermedad, que afectaba a las vacas (¡por eso se llaman vacunas!). Es decir, que las vacunas se pueden obtener directamente de los virus o bacterias, pero éstos deben estar muertos o debilitados. De lo contrario, en vez de vacunar, se produciría la enfermedad normal. Los microorganismos son cultivados dentro de embriones de pollo y mediante diversas sustancias se les debilita. Es necesario que en el producto final estén las partes del virus que desencadenan la formación de anticuerpos. A veces, basta con extraer esas partes como por ejemplo los antígenos de la cápsula del neumococo. En la actualidad, las nuevas vacunas se fabrican mediante ingeniería genética. Por eso son igual o más eficaces, y a la vez más inocuas. Artículo publicado en elbebe.com |

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