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| Sepsis o Septicemia.Una infección Grave |
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Una infección grave, a veces mortal
La sepsis o septicemia es la más grave forma de infección porque puede conducir en pocas horas o días a un gran deterioro del organismo y a la muerte. Esta gravedad no se produce tanto por el efecto directo del microbio sobre el lugar de infección sino por los mecanismos que este activa en el organismo de las personas infectadas.
¿Cómo responde el organismo a la infección? La sepsis es la respuesta del organismo a la invasión por algunos microbios, no por todos. El cuerpo humano no es estéril, está colonizado por microorganismos, generalmente bacterias que colonizan la piel, garganta, intestino y por otros microbios, virus, hongos o parásitos, que conviven incluso en armonía. Algunos de estos son útiles para la digestión de los alimentos o para impedir que otros microbios con potencial agresivo invadan el cuerpo humano. Este es estéril, limpio de microbios, únicamente al nacer, pero en las siguientes horas o días es colonizado por microorganismos no patógenos, especialmente protectores cuando el recién nacido recibe lactancia materna. Sin embargo la sangre y la mayoría de los órganos son estériles gracias a un complicado y eficaz sistema para depurar de microbios aquellas zonas que deben permanecer limpias de estos microorganismos. Por ejemplo, cuando uno de estos invade la piel de la uña de un dedo, el párpado u otra zona, aparece una colección purulenta (panadizo, conjuntivitis, …), exclusivamente en la zona de infección, gracias a que el sistema de defensa ha recibido información del lugar y tipo de infección, ha puesto en marcha mecanismos para combatir, controlar y asegurar que los microorganismos invasores son aniquilados. Esto implica un sistema de información y vigilancia permanente, una respuesta rápida y adecuada a la intensidad de la infección que permita modular, aumentar o disminuir la respuesta, minuto a minuto a la evolución de la batalla y un control superior, no local para adecuar los recursos a las necesidades inmediatas y posteriores para sacrificar una parte, un órgano por ejemplo como única forma de salvar la vida cuando la infección pone en peligro aquella. La sepsis es la respuesta desproporcionada, excesiva, descontrolada del organismo a la presencia de algunos microbios, de forma que se activan, se ponen en marcha todo el arsenal para una gran batalla, sin serlo, de manera tan desproporcionada y descontrolada que terminan matando al órgano mismo, que pretendían proteger. A veces el germen invasor ha sido eliminado pero la lucha continua como cuando una cerilla enciende la mecha que hará explotar la pólvora, aunque la cerilla se apague el fuego de la mecha hará irremediable la activación de la bomba.
¿Cómo se manifiesta la sepsis? Al principio, en las primeras horas, los síntomas de la sepsis son escasos y poco específicos, sobre todo en los niños más pequeños, por lo que se puede confundir con otras enfermedades banales no graves. Suele aparecer fiebre, decaimiento, rechazo de la alimentación y sudoración, pero más tarde aparece cambio de coloración de las extremidades, frialdad de pies y piernas, manos y brazos; a veces la piel de estas zonas están pálidas o moteadas como zonas o parches de diferente color y en los niños mayores que pueden expresarse, dolor de piernas y articulaciones. Algunas infecciones producen manchas rojas en la piel, del color de la sangre (llamadas petequias), manchas que pueden ser tan pequeñas como un punto o de mayor tamaño, que se caracterizan porque al apretarlos con un vaso de cristal transparente, no desaparecen, permanecen. Existen otras manchas rojas que al estirar la piel o el apretarlas con la superficie de un vaso de cristal transparente, desaparecen, estas acompañan a muchas infecciones y alergias, generalmente de curso benigno. La aparición de petequias en un niño con fiebre obliga por tanto a consultar sin demora. Conforme la sepsis avanza el decaimiento aumenta, el estado general empeora, el niño pierde interés por las cosas, cierra los ojos, pareciendo dormir, aunque al tocarle los abre para volver nuevamente al sopor; el color y calor de las piernas disminuye, especialmente pies y manos; aumenta la frecuencia cardiaca, manifestada por un pulso cada vez más rápido pero menos potente. El agravamiento de la sepsis puede ser tan rápido que desde el inicio de los primeros síntomas hasta la muerte puede transcurrir solo unas horas, a veces menos de un día. Por ello la identificación de estos síntomas por los padres debe ser muy precoz, única forma de lograr un diagnóstico y tratamiento eficaz.
¿Qué niños tienen riesgo de tener sepsis? Cualquier niño, sano o enfermo, puede desarrollar una sepsis grave. Sin embargo la frecuencia de la sepsis y también su gravedad es mayor cuanto más pequeños son los niños, los recién nacidos y lactantes pequeños son los más expuestos.
¿Cuál es el tratamiento? El tratamiento de la sepsis debe ser rápido, agresivo y dentro de un hospital. Consiste en la administración por vía intravenosa de líquidos, antibióticos y drogas que aumenten el rendimiento del corazón. |

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