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La meningitis y la sepsis golpean indiscriminadamente, brutalmente y sin avisar. Desde la aparición de los primeros síntomas, la persona afectada puede estar luchando por su vida en un hospital en cuestión de horas.
La meningitis es la infección de las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. La sepsis es la infección de la sangre. Ésta es responsable de la mayoría de las muertes causadas por ambas enfermedades.
Los dos principales tipos de meningitis son la vírica y la bacteriana. Aunque la meningitis vírica puede ser muy desagradable, no suele poner en peligro la vida y la mayoría de los pacientes conseguirán enseguida una completa recuperación. La meningitis y la sepsis bacterianas pueden matar en horas y pueden causar secuelas tales como sordera, daños cerebrales y necesidad de amputaciones.
Existen vacunas que proporcionan una excelente protección contra algunas formas de la meningitis y de la sepsis, pero no pueden proteger contra todas ellas.
Rocío estuvo a punto de morir por sepsis. Fue necesario amputarle ambas piernas. Ahora está aprendiendo a andar con prótesis.
Cualquier persona puede padecer meningitis y/o sepsis. Los menores de 5 años, los adolescentes y jóvenes adultos y los mayores de 65 años constituyen los grupos de mayor riesgo.
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1 de cada 10 personas ha portado o portará en algún momento la bacteria que causa la enfermedad. Esto no produce habitualmente ninguna consecuencia.
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En muy pocos casos la bacteria penetra en el flujo sanguíneo y causa meningitis y/o sepsis.
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La bacteria se contagia por contacto cercano, por ejemplo, a través de un beso.
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No podemos saber quién está en peligro. Infórmate sobre los síntomas, podrías salvar una vida.
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