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Testimonios
Raquel

raquel

 

Hola,Soy Juani, vivo en Guadarrama, soy madre de tres hijas y os quiero contar lo que le sucedió a mi queridísima hija Raquel, que tenía tan sólo 17 años. Todo empezó el día 14 de abril de 2008, sobre las 00:30 horas. De repente y sin motivo alguno, Raquel empieza a sentirse mal, comienza a tener mucho frío y poco después siente un dolor de cabeza fortísimo y fiebre muy alta. Sus hermanas y yo nos asustamos mucho y la llevamos rápidamente al Centro de Salud del pueblo. Su padre no estaba en casa, pues se encontraba ingresado en un hospital por un accidente de trabajo que le provocó una dolencia que estaban estudiando.

Una vez en el Centro de Salud, la doctora y la enfermera nos intentaron calmar, especialmente a Raquel, pues temblaba mucho y pensaban que era porque estaba muy nerviosa, aunque en realidad era por el frío que tenía. Enseguida le administraron nolotil a través de una vía, le pusieron el termómetro, que marcaba 40 grados, le tomaron la tensión, que estaba muy baja y le pincharon en los dedos indicando que tenía bajo el azúcar.

 
Raúl

 

raulHola, mi nombre es Nerea, tengo 22 años y soy de Isla Cristina, en Huelva.
He encontrado vuestros testimonios y me han servido de mucho consuelo los relatos leídos. Por ello quiero compartir con vosotros nuestra historia.

 
Sandra

 

sandraQuiero dar mi testimonio a la Fundación. Todo empezó el 14 de febrero de 1986.  Me llamaron del colegio de mi hija Sandra, diciendo que tenía fiebre, por tanto fui a recogerla y la llevé directamente al pediatra, entonces contaba con 5 años.  Le dolía mucho la cabeza, (según la niña me decía) la doctora la exploró (incluido la fiebre), le hizo los movimientos del cuello y me dijo que no era nada, posiblemente se trataba de un constipado.  Aunque al poner a Sandra de pie, para colocarle el abrigo, la niña dobló las piernas como de flojera. Por lo cual me giré y miré a la doctora, a lo que me contestó que era debido a la fiebre.

 
Sara

Sara

El día comenzó en un hospital bendito llamado La Paz, donde vio la vida, un 28 de abril de 1990, una preciosa niña grande y gorda, de mucho pelo negro y de punta, con muchas ganas de vivir.

El 30 de noviembre del 1992 en mi casa vivimos una experiencia que no se la deseo a nadie, cada 30 de noviembre vuelvo a celebrar el cumpleaños de mi hija. Cuando era más pequeña nunca le dije nada pero desde hace varios años y como creo que mi hija ya está preparada sí se lo digo, sobre todo para que ella aprecie y valore más la vida. 

 
Saul

 

saul

Estaba a punto de salir de trabajar el día 07/04/2009,eran casi las 16:00 horas y me llamó mi madre al trabajo, diciéndome que Saúl (mi hijo de un año y medio) se encontraba mal que había estado con fiebre y que estaba muy desganado, cosa extraña porque es un niño de gran vitalidad... Le dije a mi compañera que me marchaba y así le llevaba a urgencias y así me quedaba más tranquila...


Llegué a casa de mis padres que son quienes le cuidan cuando estoy trabajando, como mi marido trabajaba por la tarde, mi madre me acompañó a La Paz, a urgencias. Los trámites de siempre, tras un rato esperando a que nos llamaran, pasamos y nos atendió una médico joven. Saúl estaba con fiebre y muy nervioso apenas se dejaba reconocer. Por la temperatura, le dieron Dalsy, y me dijo que esperásemos y nos volverían a llamar. Como es "lógico", cuando el jarabe hizo efecto la fiebre bajó y Saúl volvió a ser más o menos como siempre: "Os podéis marchar a casa... parece que tiene las anginas enrojecidas; observadle y sí veis que sigue con fiebre o empeora regresáis". Saúl se despidió de la doctora, le dio un beso y salió tan contento...

El resto de la tarde la pasó bastante mejor, merendó, recuerdo que pedía agua constantemente... Me pareció extraño por que nunca bebe tanto, y hasta lo comenté con mi padre. "Será por la fiebre..."pensé.

 
Uxue

uxue

Carta dirigida a Jorge Megías

3 de noviembre 2006

Hoy he estado leyendo los testimonios de la página web y me gustaría contar el mío con más detalles. Solo lo hago para ayudar a alguien, porque recordar todo esto es bastante doloroso.
 
Mi hija Uxue tenía entonces 16 meses y estaba de vacaciones con los abuelos en Las Landas, lugar que mi hija adora. 

A la 6 de la mañana recibo la llamada de mi hermana comunicándome que mis padres van hacia el Hospital de Donosti con la niña, ya que presentaba síntomas que a la abuela no le gustaban, pero que estuviera tranquila que parecía sarampión. 

A las 7 de la mañana llegamos todos al hospital. Mi hija es atendida de inmediato porque en ese momento no había niños en urgencias y así de golpe me dicen que salga de la habitación, que mi hija se muere. El único síntoma que tenía Uxue eran unas manchitas rosadas que, poco a poco, fueron creciendo y oscureciendo. Como comprenderéis me quedé helada. 

Mientras las enfermeras me explicaban un poco de que iba todo aquello, vimos como se llevaban a mi hija a la UCI, a partir de ahí todo fue un calvario. La niña estuvo en la UCI un mes, del cual estuvimos 15 días esperando de 2 en 2 horas a ver si salía o no. 

Todos sus órganos dejaron de funcionar y la sepsis cada vez iba a más. A los 15 días sus órganos empiezan a mejorar poco a poco gracias a una droga que nunca se había probado con niños y que por casualidad funcionó. 

Cuando parecía que toda iba bien llegaron las amputaciones. Tuvieron que amputarle las dos manos a la altura del antebrazo y la mitad del pie izquierdo a causa de la sepsis. 

En total pasamos mes y medio en el Hospital. Todo un calvario, pero con mucha suerte, ya que nuestra hija sigue con nosotros. Mañana es su cumpleaños y es una preciosidad. 

Un beso muy grande para todos y no descuidéis los síntomas, son vitales para salvar la vida de nuestros hijos.

Elena
 
Vanessa

vanessa

Mi nombre es Vanessa. 

El 13 de mayo de 1999, tras varios días de malestar general, acudí al médico de cabecera y me diagnosticó un catarro muscular. Me puso una inyección para los dolores y gelocatil cada seis horas. Esa noche pasé muchos dolores y al amanecer cesó el dolor, pero a las pocas horas comencé a tener vómitos, sentir rigidez y aparecieron una pequeñas petequias

Llamamos al médico de cabecera que acudió de urgencias a mi casa y me mandó al hospital con una ambulancia, porque ya vio que tenía mala pinta. 

 
Vero

 

VeroTestimonio Verónica  – “La visión de una niña de 15 años”.
Hay cosas que nos pasan en la vida y que jamás se olvidan, en mi caso fue un día de enero de 2004. Yo acababa de cumplir los 15 años hacía apenas un par de semanas cuando me ocurrió. 13 de enero, un martes como otro cualquiera, volví del colegio y pasé la tarde con toda normalidad. Al caer la noche empecé a encontrarme mal, dolor de cabeza, un poco de fiebre, malestar en general. Parecía que simplemente iba a resultar una noche sin dormir para mis padres controlando la fiebre de su hija, sin embargo, acabó siendo el hecho que no olvidaremos ninguno de los tres en nuestra vida.


La mañana del día 14 no había mejoría, la fiebre seguía subiendo, aparecieron vómitos, somnolencia, más que dolor lo que notaba era una enorme presión en la cabeza, yo para mí, con 15 añitos pensaba “Si noto presión es porque hay algo que no debería estar ahí”, no era consciente ni de la existencia de la enfermedad que verdaderamente tenía, ni de sus síntomas.

 
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