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La historia de Irene
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| Laura |
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Nunca se me olvidará el cuatro de marzo, Laura llevaba solo tres días en la guardería y nunca en su año de vida había cogido un solo catarro, no sabíamos lo que era la fiebre con ella, así que nos pilló totalmente de sorpresa. La niña estuvo toda la tarde como un día normal, cenó y a las nueve la metimos a dormir. Tampoco sabíamos lo que era llorar por la noche, porque aunque suene raro, desde que ha nacido no ha llorado ni una sola noche y mínimo duerme 10 horas seguidas. Así que esa noche a las cuatro de la mañana empezó a llorar pero como había empezado la guardería pensamos que estaba nerviosa. Así toda la noche hasta que a las 6 de la mañana vemos que tiene fiebre, 38.5, pero no tenía ni mocos, ni tos, así que pensamos que serían los dientes; y en vez de llevarla a la guardería la dejé con mi madre y le cogí cita para su pediatra a la una. La mañana la pasó normal, pero justo a las doce, cuando la iban a vestir para ir al médico, empezó a vomitar y se empezó a llenar de manchas. Yo, que justo bajaba de camino para llevarla al médico, cuando llegué y la vi no sabía que pensar. Estaba hinchada y tenía cientos de manchas por todo el cuerpo, que la salieron en apenas 15 minutos. La llevamos a la pediatra y en cuanto la vio nos dijo que fuéramos directamente a urgencias. Cuando llegamos nos estaban esperando todos los pediatras del hospital. Nada más llegar metieron a la niña a una habitación, la pobre no hacía más que llorar y poco a poco se iba quedando sin fuerzas; y en apenas una hora ya casi no se movía, y veíamos cómo poco a poco perdía las fuerzas hasta para respirar.
Besos
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