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Nicolás Augusto

 

nicolas_augustoHola soy Liliana mamá de Nicolás Augusto,

Mi hijo el viernes 11 de julio del 2.008 actuó en el jardín, el sábado a la noche cenamos, teníamos invitados, bailamos y se grababa en el celular. El domingo Nicolás se fue a jugar con su primo que vive enfrente y no quiso venir a almorzar, le pidió por favor a su papá que lo dejase. Yo había preparado la comida y quería que viniese pero él se quería quedar. Yo lo miraba por la ventana como jugaba y se reía. A la tarde mi marido me llevó a la casa de una compañera; eran como las 5 de la tarde y Nico, su primo Maxi, y mi hija iban atrás cantando. Realmente él estaba bien, feliz como siempre. Cuando me volvieron a buscar, mi marido me dijo que Nico estaba con fiebre, y yo le dije que hacía 15 días había tenido fiebre, pero se reía y saludaba a la hija de mi compañera, le decía ‘mi novia’, y parecía que estaba bien.

Cuando llegamos a casa yo le di ibuprofeno y me dijo que se sentía bien. Tomó la sopa que le gustaba tanto, le toqué la frente y no tenía fiebre. Lo acosté conmigo, y a eso de las tres de la mañana hablaba y se quejaba. Decidimos entonces bañarlo, mi marido me preguntó si tenía algo en la piel, pero lo revisamos bien y no tenia nada. Lo acostamos y a las 7 de la mañana mi marido bajó y Nico le dijo que le preparara la leche y bajó con él. Luego escuché a mi marido que me llamaba aterrorizado, me decía que Nico tenía manchas por todo el cuerpo. Llamé a su médico y me dijo que lo llevara por a la tarde. Pero obviamente no esperamos, su hermana le preparo rápido un bolsito y me decía “mami, Nico está blanco”. Corrimos y en el auto deliraba, parecía que le faltaba el aire. Yo le hablaba y él se quejaba, estaba pálido cada vez más, se me estaba muriendo en los brazos y yo lloraba.

Llegué a la clínica y los médicos comenzaron a correr, yo no entendía nada. Me decían “esto es muy grave señora, muy grave. Mire estas manchas, corre peligro” ¿De qué? Pregunté. Corre peligro de muerte, me contestaron. Son horas terribles de recordar. Lo llevaron a terapia, él me extendía la mano, me decía mami…  Al rato me hicieron entrar, le hablé y él se quejaba. Cuando su padre le habló, se levantó, lo abrazó y le dijo “papá llévame de acá”. Nico admiraba a su padre, lo imitaba todo el tiempo, era un hombrecito. Cuando entramos de vuelta a verlo… no puedo contar ya lo que era, no podía creer lo que veía. No despertó más. Hizo dos paros respiratorios, y me dijeron que era una sepsis meningocócica y que era un caso entre un millón. No recuerdo la hora exacta, pero serían alrededor de las 7 de la tarde cuando el médico pidió autorización para desconectarlo. Fue así como me quedé sin mi hijo con un profundo dolor, impotencia, Y MUCHA CULPA.

Todavía no entiendo por qué no reaccioné antes, por qué no me di cuenta. Nunca imaginé que una fiebre o lo que parecía algo normal y pasajero en un niño iba a tener este desenlace. Me hace muy mal recordar todo esto, fue el día en que comenzó mi infierno, el día en que esta enfermedad traicionera se llevo a mi bebé, se llevó la mitad de mi vida… Pero espero que sirva y RUEGO por que se pueda encontrar una vacuna. Mi Nico tenía 4 años, era hermoso, con unos cachetes inolvidables, dulce, pícaro, cariñoso, divertido, y estaba tan sano… Conversaba con los vecinos, quienes siempre tenían caramelos para él.  En el jardín, hasta las maestras del colegio de su hermana me hablaron de Nico. Todos lo recuerdan.

Hoy, a pesar del dolor, yo sé que él está bien. Antes de partir dijo “No hagan nada, yo me voy a morir, me voy con los tres señores que están ahí”. Sólo él los podía ver... Por eso sé que si él se quiso ir es porque realmente esta bien y feliz, al menos es lo que deseo con toda mi alma.