Las vacaciones escolares y el buen tiempo son el escenario perfecto para que niños y adolescentes participen en campamentos, intercambios, viajes escolares o visitas a familiares. Sin embargo, todos estos entornos, si bien enriquecedores, pueden presentar riesgos si no se toman ciertas medidas preventivas. Entre ellos, el contagio de enfermedades infecciosas como la meningitis.
Entornos cerrados, convivencia y riesgo
Durante los campamentos o estancias con otros niños y jóvenes, compartir dormitorios, baños, botellas de agua o cubiertos puede facilitar la transmisión de virus y bacterias. En el caso de la meningitis, que puede transmitirse por secreciones respiratorias, el contacto estrecho aumenta el riesgo.
Recomendaciones para familias prevenidas
- Antes del viaje, asegúrate de que las vacunas estén completas. Revisa el calendario vacunal actualizado.
- Enseña a los niños hábitos de higiene: no compartir cubiertos, lavarse las manos, cubrirse al estornudar.
- Pide información al campamento sobre protocolos sanitarios y actuación ante fiebre o erupciones.
- Informa al centro si el niño tiene alguna condición médica especial.
¿Y si aparece un síntoma?
Fiebre repentina, rigidez de cuello, manchas en la piel que no desaparecen con el test del vaso, dolor de cabeza agudo o confusión son signos de alerta. Es clave actuar con rapidez: la meningitis no espera.
La prevención empieza desde casa. Un verano inolvidable también puede ser seguro si actuamos con información y responsabilidad.